El vidrio también influye en el confort, el consumo y la seguridad.

No es solo una cuestión estética, es temperatura, deslumbramiento, eficiencia energética y protección.
Porque cuando el sol entra sin tener un sistema de protección:
Y cuando un vidrio se rompe, el riesgo no es el cristal, sino los fragmentos.
Pero lo importante es elegir la solución adecuada según orientación, uso del espacio y nivel de exposición.
Cada espacio necesita un tratamiento distinto.
No es lo mismo una oficina orientada al sur que una nave industrial con grandes ventanales o una zona de paso con riesgo de impacto.
Si no sabes qué solución encaja mejor, lo revisamos contigo y te asesoramos.